Colombia

Ser madre o padre de un adolescente no es tarea fácil, sobre todo cuando surgen inquietudes relacionadas con el estudio y su perfil profesional. Les presentamos tres claves sobre la duda y preocupación de cientos de padres cuando llega la adolescencia y se enfrenta con el estudio.

Si se ignoraron algunas señales cuando tu hijo era más pequeño, vale recordar que nunca es tarde y que a pesar de que él o ella esté en una etapa complicada y difícil para ustedes como padres, la educación no se acaba acá; los jóvenes necesitan ahora más que nunca de su apoyo e incondicionalidad. Unos padres de caracter fuerte que usan el amor como un medio de enseñanza, es justo lo que un joven  necesita en la adolescencia.

 

  • No caer en el juego de una comunicación adolescente es primordial sobre todo cuando quieres ser escuchado como padre. Las lecciones se aprenden a través del ejemplo, no hay duda. Por lo cual, hablar con determinación, tranquilidad y luego escuchar, puede ser la clave del entendimiento. Hablar está bien, pero se debe evitar  caer en la “cantaleta”. Recuerda que las consecuencias de no estudiar son principalmente para tu hijo.. Así que sentirse frustrado u ofendido con él o ella, porque no tiene la iniciativa de estudiar, es darle el mensaje de que tú eres el afectado y no él. No es condescendencia, es no tomarlo personal; es darle a entender que “no me afectas a mi si no quieres estudiar, el problema es para ti”. No es un juego de poder, tu posición no se discute.

 

 

  • La Motivación. Recordemos que la adolescencia es una etapa de descubrimientos y aunque es un periodo difícil, también te puedes valer de esto para orientarlo en la búsqueda de un motivante que lo impulse a seguir con sus estudios. Según la investigación para la UNESCO: “el aprendizaje está fuertemente influido por la motivación del alumno. La conducta y las afirmaciones de los maestros pueden
    motivarlos hacia el estudio”. Reconocer sus logros, atribuirle buenos resultados para la comunidad, según sus acciones; reforzarles su seguridad, dejarle tareas según sus habilidades; son ejemplos de motivación en el aula. Recordemos que la habilidades no tienen más valor que el esfuerzo.

  • No todos aprendemos de la misma forma. A pesar de que el sistema educativo es válido en la mayoría de las instituciones, no quiere decir que tu hijo se haya adaptado a esta metodología. O que si pudo pasar los grados anteriores, se sienta cómodo con la forma de educación que recibió. Queremos recordarles esto: el sistema se enfoca en mejorar debilidades y no en potenciar fortalezas.

Por ejemplo, aprender inglés en muchos colegios se vuelve una tortura o una materia insignificante. Al estudiante no se le habla ni se le contextualiza sobre los beneficios de hablar inglés llevándolo a situaciones reales de su vida o relacionándolo a través de su música preferida, el deporte que más le apasiona o el personaje que más admira. Es posible que aún nadie haya visto sus verdaderas destrezas o pasiones y que a partir de allí, al encontrarlas, se pueda explorar y descubrir las herramientas para guiar su educación. No subestimar sus gustos ni destrezas, pues a partir de ellas, se puede encontrar la forma para que sea el mejor en lo que haga.

 

En cualquier caso la paciencia y la mano firme de los padres, son una herramienta que se puede convertir en una guía de ejemplo para su hijo.

 

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