Colombia

Al hablar de malos hábitos probablemente piensas en cosas como comerse las uñas, fumar o hablar mal de otras personas.

Sin embargo, hoy hablaremos de esos pequeños detalles que afectan tu rendimiento académico.

Un resultado insatisfactorio podría ser simplemente el reflejo de la forma en que estás estudiando. Así que estos pequeños ajustes te ayudarán a potenciar tus esfuerzos y aprender inglés de verdad.  ¿Estás listo?

                                      

Estudiar de la misma forma para distintos tipos de exámenes

Una prueba de gramática del colegio, por ejemplo, es totalmente distinta a un examen de acceso a la universidad. Si adoptas un único método de estudio para todo tipo de exámenes, estarás pasando por alto detalles importantes y exigencias de una evaluación específica.

Antes de presentar cualquier examen, intenta descubrir qué tipo de evaluación será aplicada: ¿Preguntas abiertas? ¿Selección múltiple? ¿Práctica? ¿Evaluación oral? Con esta información en la mano será más fácil ubicar ejemplos disponibles para que puedas prepararte con antelación.

Hacer comentarios negativos sobre ti mismo

¿Sabías que, tal vez inconscientemente, creemos en todo lo que nos decimos a nosotros mismos? Presta atención a cuántas veces dices cosas como: “¡Qué tonto soy!”, “esto es imposible”, “odio el inglés”, “aprender inglés es demasiado difícil” o “nunca voy a aprender a hablar inglés”. Con tanta repetición, tu cerebro captará el mensaje y con certeza sentirás el efecto en tus calificaciones.

                      

¿Cómo contrarrestar esto? Vigila tus palabras y pensamientos. Deja toda negatividad de lado y sustituye ese diálogo interno por pensamientos positivos. ¿Qué tal si empiezas por sustituir “odio el inglés” por “estudiar inglés me va a ayudar a conquistar las cosas que quiero conseguir”? No pierdes nada con intentarlo.

Estudiar con distracciones

Si no puedes dejar de hacer scroll en Instagram y no consigues resistir las actualizaciones de Facebook cuando deberías estar estudiando inglés, tienes una gran probabilidad de obtener malos resultados en tu próxima prueba. Las distracciones externas, como tu teléfono o la tele, pueden dificultar tu proceso de estudio tanto como las distracciones internas, por ejemplo, quedarse pensando en alguien o preocuparte por qué vas a hacer el fin de semana.

Descubre la forma de estudio que mejor funciona para ti y no dejes esa rutina. Si te fue bien en una prueba después de haber estudiado en un lugar tranquilo o percibir que escuchar una música serena mejoró tu concentración, entonces repite esta fórmula de éxito.

                       

Dejar el repaso para última hora

Aceptémoslo, es imposible aprender inglés con nuevos conceptos instantáneamente. El verdadero aprendizaje consiste en entender la teoría y tener la oportunidad de ponerla en práctica hasta que no queden dudas sobre el conocimiento y este pase a ser algo natural. Por eso, te recomendamos que trates de reservar al menos 30 minutos diarios para estudiar inglés. Si sigues esta regla, el día del examen estarás súper preparado.

                      

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